
¿SE PUEDE VIVIR DE UNA LIBRERÍA?
Quizás ahora mismo te estés preguntando qué tiene que ver esa pregunta con una página sobre nosotros.
Tranquilidad.
Todo tiene un porqué.
Pero antes, déjame responder.
Repito:
¿Se puede vivir de una librería?
La respuesta es...
No.
Bueno, espera.
Vamos a matizar.
Claro que se puede. Si tienes un local enorme, en una gran ciudad, en una calle por la que pasan miles de personas cada día.
En el resto de los casos...
Es muy complicado.
Por eso tantas librerías bajan la persiana.
Y qué pena, ¿verdad?
Porque ahora imagina tu pueblo o tu barrio sin esa librería en la que siempre hay alguien dispuesto a recomendarte un buen libro, envolverte un regalo con cariño o ayudarte cuando necesitas un simple cuaderno para el colegio.
Ahora ve un paso más allá.
¿Te imaginas un mundo sin pequeños comercios?
Sería un lugar mucho más frío.
Mucho más impersonal.
Y nosotros nos negamos a que eso ocurra.
Somos Angélica y Ramón, un matrimonio que decidió apostar por una pequeña librería-papelería de Onda (Castellón) cuando muchos habrían pensado que era una locura.

Pero espera, que la historia empieza un poco antes.
Hace unos años nos tocó empezar de cero.
De esos momentos en los que la vida te obliga a replanteartelo todo.
Y, casi sin esperarlo, apareció COLORINS en nuestro camino.
Una librería-papelería que abrió sus puertas en 1986 y que llevaba muchos años formando parte del pueblo.
Claro que aquellos eran otros tiempos.
No existían las compras online.
Ni Amazon.
Ni Temu.
Ni recibías un paquete en casa antes incluso de haber terminado el café.
Eran buenos tiempos para el pequeño comercio.
COLORINS pasó por distintas manos hasta que, en 2024, llegamos nosotros con una idea muy clara.
Queríamos darle una nueva vida a Colorins.
Porque hoy tener un pequeño negocio significa mucho más que abrir la persiana cada mañana.
Significa organizar eventos.
Mover las redes sociales.
Escuchar a los clientes.
Adaptarte a los cambios casi antes de que ocurran.
Inventar nuevas actividades.
Apoyar a las asociaciones de tu localidad.
Patrocinar iniciativas.
Y volver a empezar al día siguiente.
Todo eso...
Sin dejar de atender a quien entra por la puerta.
Es un maratón.
Y no precisamente de los cortos.
Pero ¿sabes qué?
También es apasionante.
Porque cada idea nueva puede convertirse en esa chispa que haga sonreír a un niño, reúna a varias familias en un evento o consiga que alguien vuelva a enamorarse de la lectura.
Por eso nunca dejamos de probar cosas nuevas.
Porque creemos que un pequeño negocio no puede quedarse quieto.
Tiene que evolucionar.
Tiene que sorprender.
Tiene que escuchar.
Y, sobre todo, tiene que tener ganas de aprender cada día.
Así que, si tú también tienes un pequeño negocio...
Déjame darte un consejo.
Cuida mucho tu energía.
La vas a necesitar.
Porque emprender es precioso.
Pero también pone a prueba hasta la microbiota más saludable.
Y, aun así...
No lo cambiaríamos por nada.
Y, en ese intento constante por crecer, reinventarnos y hacer cosas bonitas, nacieron nuestras camisetas con mensaje.
Porque creemos que los libros no solo se leen.
También se llevan puestos.
Si eres de esas personas que siempre acaba hablando de novelas, que recomienda lecturas sin que nadie se lo pida o que tiene más libros pendientes que tiempo para leerlos...
Estas camisetas son para ti.
Y, si no es para ti, quizás estés buscando un regalo original para ese lector o lectora que te acompaña.
Pues ya lo has encontrado.
Pero hay algo que nos hace todavía más ilusión.
Cada camiseta que compras ayuda a que una pequeña librería siga levantando la persiana cada mañana.
Y no solo eso.
También ayuda a otro pequeño negocio.
Porque nuestras camisetas se estampan aquí, en Onda, de la mano de una empresa familiar que, igual que nosotros, cree en el trabajo bien hecho y en el valor del comercio local.
Así que, de alguna manera, cuando eliges una de nuestras camisetas, estás apoyando a toda una pequeña comunidad.
Y eso...
Nos parece tan bonito como una buena historia.
Antes de despedirnos, déjame darte un consejillo.
Si quieres que tu camiseta conserve el estampado como el primer día durante mucho tiempo, trátala con el mismo cariño con el que cuidas tus prendas favoritas.
Lávala con un programa delicado o a mano, utiliza un jabón neutro y evita los productos abrasivos.
Así seguirá acompañándote lectura tras lectura.
Y si después de todo esto te apetece verlas de cerca, pásate: están colgadas en la tienda.